Insomnio: abordaje farmacológico integral en AP

Insomnio: abordaje farmacológico integral en AP

Fapsgal > Café Ca'FAP > Insomnio: abordaje farmacológico integral en AP

Farmacología del sueño: píldoras hipnóticas junto a un despertador sobre la cama

El insomnio crónico se caracteriza por dificultades persistentes para iniciar o mantener el sueño, con deterioro diurno, presentes ≥3 noches/semana durante ≥3 meses (DSM-5)[1].

Afecta al ~10–14% de la población adulta, con mayor prevalencia en mujeres, ancianos y en presencia de trastornos psiquiátricos o laborales (turnos nocturnos)[2].

El tratamiento debe ser integral, combinando higiene del sueño y terapia cognitivo-conductual (primera línea)[3] con una correcta selección de fármacos.

Definición y clasificación del insomnio

El insomnio se clasifica en primario (no explicado por otra patología) o secundario (asociado a otra enfermedad). Se diagnostica según criterios como los del DSM-5: dificultad para iniciar o mantener el sueño, despertares prematuros, con impacto significativo en el día (fatiga, irritabilidad, somnolencia)[1]. Además, se considera crónico si persiste ≥3 meses.

Factores de riesgo incluyen: sexo femenino, trastornos psiquiátricos, turnos nocturnos, dolor crónico y antecedentes familiares[6]. Una evaluación exhaustiva debe descartar causas médicas o de sueño (apnea, dolor) y valorar la higiene del sueño y hábitos, con escalas específicas (Índice de Gravedad del Insomnio, Epworth) para cuantificar la severidad.

Fisiopatología básica

El sueño involucra circuitos hipnóticos (GABA, melatonina) y vigilia (orexina, monoaminas). Los BZDs y fármacos Z potencian el GABA-A (especialmente subunidades α1,α2) promoviendo el sueño.

Los antagonistas de orexina (DORA) (daridorexant, suvorexant) inhiben la señal de vigilia. Sedantes-antihistamínicos y antidepresivos (trazodona, doxepina) bloquean receptores H1 o 5-HT2, induciendo somnolencia.

La melatonina exógena (y agonistas melatoninérgicos como ramelteon) actúa sobre receptores MT1/MT2 para sincronizar el ciclo sueño-vigilia. Con la edad, la secreción de melatonina disminuye, contribuyendo al insomnio geriátrico[7].

Estratificación y objetivos terapéuticos

En el insomnio crónico, los objetivos terapéuticos son restaurar patrones de sueño y función diurna. Se incluyen: aumento de la eficiencia del sueño (≥85%), reducción de latencia de conciliación (<30 min), y disminución de despertares nocturnos. En mayores, se prioriza fármacos con bajo riesgo de caídas y alteraciones cognitivas.

En ancianos (>65 años) se evita iniciar benzodiacepinas y se dobla con TCC para reducir dosis[4]. En >55 años se considera melatonina retardada (2 mg) como hipnótico seguro, mejora sueño y somnolencia diurna[5]. Los farmacéuticos deben controlar meticulosamente la adherencia y educar en higiene del sueño (horarios regulares, ambiente oscuro) según guías[8].

Tratamiento farmacológico: comparativa de fármacos

Cuando la higiene y la terapia cognitivo-conductual (TCC-I) (5–7 sesiones) no son suficientes[3], se recurren a fármacos hipnóticos. La tabla compara las principales clases de medicamentos:

Fármaco / ClaseMecanismo / AcciónIndicacionesEficacia relativa (sueño)EA principales / ContraindicacionesInteracciones
BenzodiacepinasPotencian GABA-A (sedan hipnótico)Insomnio inicial y de mantenimiento agudoAlta (retrasan latencia y nocturnos)Sedación diurna, ataxia, deterioro cognitivo; no usar en crónico; contraindicadas en apnea del sueñoAlcohol potencia efecto; CYP interac.
Zolpidem, Zolpiclona (fármacos Z)GABA-A selectivos (α1)Insomnio de conciliación principalmenteModerada (± rápida acción)Cefalea, alteración conductual, riesgo de caídas; igual evitar en apnea severaMenos interacción CYP que BZD, pero cuidado con AINE, otros CNS
DORAs (daridorexant, suvorexant)Antagonistas duales de orexina (OX1R/OX2R)Insomnio de inicio y mantenimientoEficacia moderada (mantiene sueño)Somnolencia diurna, abuso potencial; evitar con inhibidores potentes CYP3A4CYP3A4 (ej. ketoconazol aumenta niveles)
Trazodona, Doxepina, MirtazapinaBloqueo 5-HT2/H1 (antihistamínico sedante)Insomnio asociado a depresión o ansiedadModerada (más en despertares)Sedación residual, boca seca, aumento peso; prudente en Geriatría (especialmente mirtazapina)Potencian otros sedantes, interac. serotoninérgica
Melatonina / RamelteonAgonistas receptores MT1/MT2Insomnio de conciliación, jet lagLeve (reduce latencia en algunos)Cefalea, fatiga; muy seguro (liberación retardada: 2 mg por la noche)Pocos, leve CYP1A2

Recomendaciones y precauciones

  • Terapia no farmacológica siempre primero: La TCC-I (5–7 semanas) es la base; los fármacos se reservan para insomnio persistente[3].
  • Evitar a toda costa: Barbitúricos, antipsicóticos y antihistamínicos (difenhidramina, doxilamina) en mayores de 65; favorecen delirium y caídas[4]. Tampoco se recomienda clometiazol o benzodiacepinas en >65[4].
  • Terapia en ancianos (>65 años): Iniciar con dosis muy bajas (½ dosis adulta) y, si es posible, priorizar melatonina retardada (2 mg) en >55 años[5] para mejorar sueño y funcionalidad diurna. Siempre planificar retirada gradual de BZD de larga duración con apoyo de TCC.
  • Pacientes jóvenes con insomnio recurrente: Revisar comorbilidades ocultas (apnea del sueño, ansiedad, depresión) y hábitos (exposición nocturna a pantallas, cafeína).
  • Indicadores de seguimiento (informe de alta): Incluir frecuencia/duración del sueño (horas dormidas vs objetivo), latencia media, despertares nocturnos, cuestionarios validados (Índice de Calidad del Sueño de Pittsburgh, escala de Epworth), y adherencia a recomendaciones de higiene del sueño.

Entrénate en el abordaje integral del insomnio con el TEST

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.